Dedican años de su vida a mejorar la salud de sus vecinos, la infraestructura de sus barrios y acceder al agua potable después de décadas.

Cuando los niños del asentamiento humano Virgen de Lourdes del distrito de Villa María del Triunfo en Lima Sur llegan al parque para correr, jugar y reír, Milagros Valdivia se siente orgullosa del deber cumplido. A sus 47 años, Milagros lleva cuatro gestiones en la directiva del asentamiento humano, gestiones en las que contribuyó a hacer realidad el nuevo parque Juan XXIII, un proyecto ejecutado gracias a la alianza con Asociación UNACEM, la Junta Directiva Central de Virgen de Lourdes y la Municipalidad de Villa María del Triunfo, que beneficia a más de mil vecinos de la zona.

“Antes teníamos un parque muy descuidado y hasta con personas del mal vivir”, recuerda Milagros. “Ahora tenemos un parque con 6 juegos infantiles, césped natural y una zona de césped artificial para que los niños realicen actividades, bancas, una rotonda con sombrilla y, para este sol, la sombra de los árboles”, detalla. Milagros tiene tres hijos, una de ellas estudiando Filosofía en la Universidad de San Marcos, que no duda en leer algunos de sus libros en el mismo parque que ayudó a hacer realidad su mamá Milagros.

Doctora corazón

A sus 67 años, Nelly Cardozo le sigue salvando la vida a sus vecinos de Nueva Esperanza, en Villa María del Triunfo.
Ella es una promotora comunitaria de salud acreditada por el MINSA y en estas casi cuatro décadas de servicio ha contribuido a prevenir enfermedades como la COVID-19, el VIH, el cáncer de piel o, como pasa ahora mismo, el dengue.

Hoy, por ejemplo, estuvo con personas que viven cerca de un vecino que está afectado por el dengue, brindando valiosa información sobre cómo cuidarse y aislarse. “A nosotros nos capacita el Ministerio de Salud y esa información es la que compartimos con nuestros vecinos”, refiere.

Dice Nelly que es promotora de salud por vocación y que ya cumple 38 años sirviendo a su comunidad. Asegura que su mejor retribución es la bendición de las personas a las que ha servido y que, de alguna manera, les salva la vida cada día.

Agua para todos

Para muchos vecinos de José Gálvez en Villa María del Triunfo, todavía es un sueño abrir el caño y ver caer agua. De momento, la única realidad es que tienen que juntarla en baldes y ollas porque simplemente el agua potable aún no llega a la zona.

Eso lo sabe muy bien Teresa Mendoza, presidenta de la Comisión Integral de Agua y Desagüe de su zona, que desde hace 17 años ha tocado docenas de puertas para que estos servicios no solo lleguen a algunos, sino a todos. “Hemos tocado las puertas de Sedapal, la Municipalidad, el Ministerio de Vivienda; incluso de congresistas. Por fin, este año empiezan los trabajos y ya para el 2026 unos 30,000 vecinos de José Gálvez, y una zona de Lurín y Pachacámac podrán ver caer el agua por sus caños”, sostiene.

Según Teresa, tener agua no solo es acceder a un derecho, sino también posibilita tener una mejor calidad de vida. Además, en este tiempo, por ejemplo, sería un aliado para evitar la propagación del dengue por el agua empozada que en José Gálvez es el pan de cada día.

Mujeres con historias como la de Milagros, Nelly y Teresa, se reunieron en torno a “Mujeres en acción: encuentro de inspiración y empoderamiento”, evento organizado por la Asociación UNACEM. Fue un espacio donde 180 mujeres de diferentes organizaciones, como de ollas comunes, organizaciones sociales de base y diversos colectivos destacados, se dieron un tiempo para su propio crecimiento personal.

Además, este encuentro se convirtió en un espacio de mucha valoración entre las mujeres con palabras de fuerza, reconocimiento de resiliencia, una energía muy positiva y unirse en el lema “Juntas sí podemos”.

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