La Casita del Huésped de Casa Cor 2012 en manos de Giovanna Balarezo

Giovanna Balarezo, acreedora de este premio, describe su diseño como una “arquitectura regional”. Prefiere lo duradero a lo efímero y no olvida mirar “hacia adentro” en medio de la globalización.
Izquierda. Giovanna Balarezo

La Casita del Huésped de la Casa Mujica no pudo estar en mejores manos, gracias a la más reciente edición de Casa Cor. Giovanna Balarezo, directora de Taller Qata—con sede en Nueva York y Lima—, conversó con  sobre su proceso creativo y su apuesta por materiales más locales y naturales.

“Si bien es cierto que hay lindas cosas y acabados en todo el mundo, hay un costo detrás de todo esto. La globalización es buena porque nos hace mirar al mundo, pero creo que también hay que mirar dentro”, comentó Balarezo. Así, la diseñadora aprovechó el espacio que trabajó para Casa Cor como una oportunidad para “comenzar a usar productos más locales que estén a nuestro alcance”.

El uso de tejidos como fibras naturales, algodón y alpaca baby es recurrente en su propuesta. “Mi tipo de diseño que como una arquitectura regional y de respeto a las materias naturales, pero tiene un toque moderno y humano a la vez: no es un moderno que te aliena”, dijo la ganadora al Proyecto Más Osado.

Inspiración y retos

La Casita del Huésped tiene cuatro ambientes conectados por pasadizos: dormitorio, sala, terraza y spa. Su remodelación consta de una paleta de colores tenues y hace uso de claraboyas, que le dan una iluminación cálida. El objetivo fue crear “un ambiente sereno e íntimo”, explicó Balarezo.

“La majestuosidad de las habitaciones de la Casa Mujica son preciosas, pero en esta casita la escala es más humana, que crea una atmósfera diferente”, agregó. De ahí que uno de los retos haya sido “respetar la vida de estos ambientes y perseverar en crear un ambiente que no distorsione lo que fue en sus mejores épocas”.

Toda la Casita mide 68 m2 y cada habitación alrededor de 12 m2. La habitación es casi un cubo perfecto, un aspecto que la diseñadora encontró como una grata sorpresa, ya que esta proporcionalidad le permitió ambientar espacios de manera que se “comuniquen”. El costo de esta propuesta, estimó, bordearía los US$ 9 mil.

Fuente: Gestión

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