ENFERMEDAD INFLAMATORIA PÉLVICA: LA MALA HIGIENE INTIMA DURANTE LA MENSTRUACIÓN

La zona íntima conocida como “zona V” requiere de una higiene cuidadosa, especialmente durante los días de la menstruación. Pese a que la sangre no contiene microbios, es un  conducto para los gérmenes procedentes de partes cercanas como la uretra o el ano.  Por ello es necesario que durante los días del periodo, se lave la zona íntima mínimo una vez al día con un jabón que contenga ácido láctico y mantenga la acidez encargada de proteger dicha zona.
POR: DRA. JEANETTE MARCHENA ARIAS, COORDINADOR MÉDICO DEL DEPARTAMENTO DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA DE LA CLÍNICA DELGADO

Cuando no se toman las medidas de higiene adecuadas durante este periodo, la proliferación de gérmenes podría generar una infección vaginal, la misma que de no ser tratada oportunamente ocasionará el ascenso de estos gérmenes a través del cuello uterino, llegando hasta las trompas, ubicadas a ambos lados del útero y que sirven como lugar de encuentro entre las células que forman un embrión. A esta infección se le conoce como enfermedad inflamatoria pélvica que tiene entre sus síntomas más frecuentes dolor en la parte baja del abdomen, sensación de hinchazón en el vientre bajo, que se presenta sobre todo por la tarde o noche, flujo vaginal abundante con o sin mal olor, ardor al orinar, náuseas o vómitos  y dolor durante las relaciones sexuales.

Cuando existe fiebre, alteración de exámenes de laboratorio, falta de respuesta al tratamiento vía oral o la paciente tiene menos de 18 años, la indicación es hospitalizar a la mujer para un tratamiento más amplio con antibióticos que puede durar 14 días o más. Otra de las principales formas de desarrollar esta enfermedad, producto de una mala higiene íntima, es el uso de irrigaciones dentro la vagina, que impulsará a los microbios a las partes más internas del tracto genital femenino, además de disminuir la flora vaginal que es la que produce el ácido láctico, dejando a la mujer indefensa frente al ataque de cualquier microorganismo.

La forma de diagnosticar este problema es a través de un examen vaginal y el uso de la ecografía transvaginal doppler que permitirá evaluar la seriedad de la enfermedad y planificar su manejo. La principal complicación de esta enfermedad pélvica inflamatoria es la infertilidad, pues la inflamación característica de esta patología provoca que la luz de las trompas, a través de las cuales se desplazan el óvulo y el espermatozoide para encontrarse, se cierre, imposibilitando en el futuro, un embarazo.

“La forma de diagnosticar este problema es a través de un examen vaginal y el uso de la ecografía transvaginal doppler que permitirá evaluar la seriedad de la enfermedad y planificar su manejo.”

Otra complicación que podría presentarse es la posibilidad de que el ovulo fecundado se instale dentro de la trompa, lo que se conoce con el nombre de embarazo ectópico, es decir, un embarazo fuera de sitio. Estas son solo algunas consecuencias que afectan la salud íntima de la mujer y sobre todo  su futuro reproductivo.

En ocasiones, cuando la mujer es portadora de la enfermedad pélvica inflamatoria, la proliferación de los microbios se da a gran escala en las trompas provocando la aparición de pus, que se conoce con el nombre de Absceso Tubo ovárico, es decir, pus en la trompa y los ovarios. El tratamiento es netamente quirúrgico  a través de una cirugía mínimamente invasiva, como la laparoscopia. En algunos casos se ha llegado a retirar el útero y los ovarios con el fin de salvar la vida de la paciente. El tratamiento oportuno disminuye la presencia de las complicaciones mencionadas, pero son muchas las mujeres que luego de presentar un cuadro de enfermedad pélvica inflamatoria tendrán como secuela dolor crónico en la parte inferior del abdomen.

La recomendación es muy sencilla: el uso adecuado de toallas higiénicas que eviten que la humedad permanezca en contacto con la piel durante la menstruación, el baño diario y el uso de jabón con ácido láctico para la higiene de la zona V, además del uso de preservativo en todas las relaciones sexuales son factores que disminuyen la probabilidad de desarrollar una enfermedad pélvica inflamatoria y por lo tanto problemas de fertilidad en el futuro.