REPORTAJE ME:: EL NUEVO PERFIL DE LAS EJECUTIVAS PERUANAS

El rol protagónico de la mujer peruana “está de moda”. Tenemos a deportistas, actrices, cineastas, chefs, empresarias, etc. que consiguieron importantes logros y nos arrancaron más de una sonrisa. El reportaje que presentamos a continuación es una muestra de la participación de la mujer en el sector empresarial, comprende opiniones de expertas y cifras reveladoras.

En el Perú y, sobretodo, entre las multinacionales, hay empresas que tienen programas para fomentar la diversidad y promover el rol de la mujer internamente.

Por ejemplo, en los últimos años la participación de las ejecutivas que pasan por los programas de DBM Perú (Compañía de gestión de empleabilidad, outplacement y executive coaching) se ha mantenido estable, alcanzando entre el 20% y 27%. Evidentemente, hay una menor incidencia entre mujeres en posiciones de más alto nivel y un mayor porcentaje entre las que están en los niveles segundos o terceros en las organizaciones. Por tanto, sería ideal que esta cifra se vaya incrementando con el tiempo y la tendencia apunta hacia ello en el corto plazo.

De acuerdo a la directora de Owit Perú y Directora de Marketing de DBM Perú, Patricia Cánepa, en una charla universitaria o de maestría lo que se ve es una población muy alta de mujeres, sino llega al 50% a veces puede exceder esta cantidad.

Cada vez hay más mujeres estudiando, lo que significa mayor intervención de profesionales en el mercado laboral. Esto es una realidad.

A nivel de Latinoamérica, las mujeres en posiciones ejecutivas se encuentran entre 25% y 35% (estudio de Diálogo Interamericano). En Estados Unidos, esta cifra es mucho mayor y puede llegar hasta 45%, mientras que en Europa disminuye a 30%.

Es importante que las compañías tomen conciencia del rol de la ejecutiva dentro de su organización. Desde los años ochenta, la revista Fortune estudió a las empresas que sobresalen en la promoción de mujeres en cargos de mayor influencia (posiciones de directorios y gerenciales). 31 empresas son las que sobresalen y sus resultados en término de retornos de inversión y las utilidades que generan para los accionistas son impresionantes: 34% sobre sus ingresos, 18% sobre sus activos y 69% en relación a su patrimonio.  Como se indica, estas compañías llegan a exceder en gran proporción al promedio de otras entidades de diversos sectores.

Por lo tanto, está más que comprobado que la diversidad de género es tener “sentido de negocios”. La participación de las ejecutivas es positiva, según Patricia Cánepa, porque la mujer refresca el pensamiento masculino habitual, analiza las situaciones desde una perspectiva diferente, gestiona con un estilo más empático y trabaja en equipo con mayor facilidad.

“Creo que la mujer cada vez está teniendo mucho más protagonismo gracias a los medios de comunicación. Antes era como si estuviéramos un poco escondidas. Si bien siempre ha habido mujeres muy valiosas que han trabajado exitosamente, pero pienso que la mujer ha tratado de mantenerse un poco de perfil bajo. Ya de un tiempo a esta parte, creo que ese perfil bajo, gracias a diferentes factores (como los medios de comunicación, el hecho que la mujer ya no quiere mantenerse detrás de bambalinas, etc.) ha logrado un protagonismo mucho mayor”, comenta Diana Rake, gerente general de Downing Teal Perú.

Las ejecutivas ahora son mucho más directas y la globalización ha contribuido en este proceso de cambio. Rake afirma que “en nuestra cultura la mujer es la que ¨cuida¨ y los hombres son los que ¨proveen¨ (en general, en el mundo es así), pero en una cultura latina inclusive es un poco más complicado. Aunque siempre las mujeres han sido las que han aportado y cuando los hombres faltaban son las que ponían el hombro y llevaban la casa, trayendo a veces hasta el pan. Pero esas señoras que son humildes a veces no son reconocidas como deberían”.

En el Perú, encontramos ejecutivas con perfil un poco más de alto, ya sea porque toman decisiones importantes, salen más en los medios o interactúan mucho más con ejecutivos de alto nivel (que son en su mayoría hombres). Ya no es “tan raro” ver a las ejecutivas dando su opinión y esto produce que cada vez otras mujeres no tengan temor de hablar y, esencialmente, de ejecutar.

ROL DE LA EJECUTIVA EN EL PERÚ

La directora de Owit Perú, Patricia Cánepa, explica que en nuestro país hemos tenido años con gerentes generales mujeres en empresas (especialmente multinacionales) de primerísimo nivel y que marcaron hitos en su momento, como Elia King (primera mujer gerente general de la trasnacional Eli Lilly), Susana Eléspuru (ex gerente general, vice presidente corporativa y presidente del directorio de Procter & Gamble), Karin Brandes (ex gerente general de Heidrick & Struggles), Lieneke Schol (ex gerente general de Microsoft Perú), Carmen Rosa “Toti” Graham (ex gerente general de IBM Perú), entre otras. “Actualmente, tenemos a Mariella García de Fabbri (gerente general de Ferreyros) y otras más. Entonces, pienso que el rol de la mujer ejecutiva en nuestro país es de liderazgo”, refiere Cánepa.

Según el estudio de Diálogo Interamericano, vemos -no solo en el Perú sino a nivel Latinoamérica- que la mayor representatividad de las mujeres se da en los sectores financieros y farmacéuticos. Sin embargo, en dichos sectores las mujeres no están llegando necesariamente a los niveles más altos. Si bien tienen entre un 50% y 60% de trabajadoras femeninas solo entre el 10% y 15% están ocupando las posiciones de mayor jerarquía.

Paralelamente, en los sectores energéticos y de telecomunicaciones las mujeres no tienen gran presencia. Pese a ello, hay mayor proporción de ejecutivas con cargos de influencia en la organización.

El promedio que demora una mujer ejecutiva en posicionarse en un cargo gerencial o de directorio, después de estudiar alguna especialización o maestría, depende mucho del tipo de empresa. Si se ingresa a una multinacional, hay líneas de ascenso y se permanece en una posición junior dos años, de ahí en el siguiente escalón dos o tres años más; entonces se podría calcular que en cinco años la mujer asumiría una posición de jefatura o gerencial. En muchas firmas, desde posiciones iniciales ya se está liderando a personas mediante pequeñas jefaturas.

Las personas integrantes de la “generación Y” (término que se utiliza para definir a los nacidos entre 1982 y 1992) que están ingresando a las empresas están acostumbradas a tener resultados rápidos y a desenvolverse en entornos muy ágiles, empujan a las organizaciones, exigen más proyectos y responsabilidades, por lo que la tendencia indica que los tiempos en alcanzar posiciones importantes se reducirá.

Patricia Cánepa afirma que las nuevas generaciones de trabajadores de una corporación podrían hasta irse si no encuentran ascensos dentro de la empresa.

Para la presidenta de Waaime, Diana Rake, las mujeres se han abierto camino más por rubros que le han dado, quizás, una entrada más fácil (recursos humanos, administración y finanzas). “En el Perú, hay muchas gerentas en estos sectores, sin embargo, creo que hay que avanzar más. Por ejemplo, hay muy poca gente que es ingeniera y en rubros donde yo me desenvuelvo como son la minería, la energía, el petrolero no hay muchas mujeres. Hay muy pocas mujeres que yo conozco que son gerentas generales de una minera, una de ella es Verónica Marsano (gerente general de la Minera Aurífera Retamas – Marsa), pero ella es abogada y de alguna manera ha llegado ahí porque está metida en el sector y viene de familia minera, pero que una ingeniera que haya empezado desde cero y que haya llegado al tope, como muchas veces lo hacen los hombres, que yo conozca, raro. Está Bárbara Bruce (gerente general de Perú LNG) que es geóloga de la Universidad Nacional de Ingeniería, entonces se pueden contar con los dedos de las manos las gerentas de estos rubros”.

CIFRAS PARA REFLEXIONAR…
El último estudio realizado por DBM Perú (setiembre de 2009) a 68 empresas de los sectores industrial, comercial, minero, alimentos y bebidas, eléctrico, transporte, automotriz, educación, telecomunicaciones, servicios, belleza, bancas y finanzas, retail, entretenimiento, turismo, comunicaciones e hidrocarburos precisaron interesantes conclusiones:
  • En promedio, las empresas tienen 523 colaboradores y 25% son mujeres.
  • Una minoría (9%) del total de mujeres ocupa puestos ejecutivos.
  • 53% son madres de familia y 44% casadas.
  • 49% de las mujeres cuenta con estudios universitarios y 38% con estudios técnicos.
  • 13% tiene estudios de post grado, maestría o doctorado.
  • En 74% de las compañías, el sueldo de las mujeres y los hombres es igual. En un cuarto de los casos (23%) el sueldo de las mujeres es menor.
  • Casi la mitad de las empresas (47%) tienen políticas de flexibilidad laboral para madres de familia, incluyendo horario flexible (73%), trabajo en casa (30%) y permisos especiales (11%).
  • Un tercio (29%) de las empresas aun no ha realizado esfuerzos para manejar la diversidad de género, pero tiene intención de hacerlo debido a su importancia.
  • Para un cuarto de los encuestados (24%) la diversidad de género no es un tema prioritario.
  • 16% de las empresas tiene políticas de igualdad de oportunidades y 15% tiene actividades para acelerar la línea de carrera de las mujeres.
Es importante puntualizar que las compañías encuestadas eran 43% multinacionales y 57% nacionales.
BRECHA REVELADORA

Aunque las declaraciones de las empresas sobre los sueldos afirman que en 74% de las empresas el salario de las mujeres y los hombres es igual, fuentes con cargos gerenciales indicaron a ME que existen brechas significativas entre los mismos.

El 70% de ejecutivos tiene un MBA mientras que las ejecutivas solo alcanzan el 45%. Asimismo, la diferencia entre mujeres y hombres sin algún estudio de postgrado es alarmante: 55% (ejecutivas) frente a 30% (ejecutivos).

Pese a ello, hay que considerar que la ejecutiva promedio tiene cuatro años menos que el ejecutivo, es decir, si un gerente tiene 46 años, una gerente tiene 42. Entonces, la población femenina es más joven y, aparentemente, por ello gana menos y no logra estudiar una maestría.

¿La mujer es buena negociante al momento de decidir su salario? Fuentes consultadas explican que las mujeres tienden a no negociar o a no ponerle tanto énfasis en el tema salarial. Esta realidad ha ido cambiando, sobretodo, entre las ejecutivas más jóvenes. Las mujeres no negociarían con la misma intensidad que los hombres debido a que sus motivaciones no van por ese camino o porque no están acostumbradas a hacerlo.

En países industrializados, generalmente, la mujer gana un 20% menos que el hombre y, en el Perú, la realidad es similar. En los rangos menores, esta brecha se agudiza aun más.

En promedio (desde las posiciones junior hasta las más altas), un ejecutivo en el Perú gana 54 mil dólares anuales mientras que una ejecutiva 39 mil dólares. Paradójicamente, DBM Perú registró que el sueldo más alto de sus colocados bordeaba los 300 mil dólares anuales. Este salario corresponde al de una mujer.

En las posiciones más altas esta diferencia es menor, lo que significa que donde se halla la masa crítica la brecha puede ser más amplia.

A mayor nivel de la ejecutiva mayor será la facilidad de negociación. “Una mujer debe tener claro lo que su aporte vale para la organización, en eso tenemos que trabajar mucho más”, refiere la directora de Owit Perú, Patricia Cánepa.

Será una tarea de las futuras ejecutivas el disminuir esta brecha salarial o, por lo menos, convertirla en algo casi invisible.

MAESTRÍA: ¿REQUISITO INDISPENSABLE?

Las maestrías preferidas por las mujeres son las de negocio, pero cada vez hay mayor preferencia por los estudios especializados como Recursos Humanos y temas sociales. Recién, la oferta de universidades peruanas con maestrías no tradicionales se empieza a notar.

Según Patricia Cánepa, la ruta ideal para lograr el éxito empresarial es empezar con un MBA. “Es necesario tener una visión global de los negocios más allá de la función que se practique, porque si se quiere llegar a liderar una empresa o tener responsabilidades sobre un número importante de personas, poder interactuar y ser más efectivo en el trabajo se tiene que conocer de negocios. Teóricamente, una maestría debería darte esto y aprender el lado de operaciones, de finanzas, comercial y el humano para conseguir un buen manejo en la organización”.

Cerca de la mitad de empresas exigen que las ejecutivas a contratar hayan cursado un MBA o alguna maestría. Esto se ha convertido en un requisito casi indispensable como el dominar uno o dos idiomas adicionales a la lengua materna. A las mujeres con mayor experiencia y trayectoria se les pide algún curso de especialización. Lo más importante es demostrar que los conocimientos están actualizados, esto ayudará a mantenerse con un alto grado de empleabilidad.

Cánepa explica que el tema de liderazgo es sumamente importante y la más difícil de gestionar. La ejecutiva debe demostrar estar en la capacidad de obtener resultados e influir sobre el equipo de trabajo.

PERFIL DE LA EJECUTIVA PERUANA

La Organización Internacional de Mujeres de Negocios (Owit Perú) mostró que el 74% de la mujer ejecutiva se encuentra entre los 30 y 50 años, cerca del 50% realizó una maestría, el 24% estudió Administración de Empresas, el 16% Contabilidad y el 10% Ingeniería.

Es importante recalcar el 10% de mujeres que estudiaron algún tipo de Ingeniería. Aunque no es una gran cifra, vale la pena felicitar la participación de las ejecutivas en un rubro tan posicionado por los hombres. “Creo que es un tema cultural. En el Perú recién se han empezado a dar estos roles y después recién gracias a la globalización y a la inversión extranjera, cuando se iniciaron los proyectos de mineras como Yanacocha, Antamina, etc. que trajeron la cultura de afuera (una cultura abierta) de no discriminación de género, raza ni edad; es más, hay compañías que tienen una cuota que quisieran llenar con mujeres por un tema corporativo mundial. Por ejemplo, compañías tan grandes a nivel mundial como Shell y Anglo American tomaron decisiones corporativas que por lo menos tenían que haber un 20% de mujeres en cargos de liderazgo o en general. Entonces, estas políticas ayudan a que haya más interés de las mujeres de escoger estas carreras”, opina la gerente general de Downing Teal Perú, Diana Rake.

Respecto al tipo de empresa donde laboran las ejecutivas, 48% son compañías multinacionales.

El 28% de las mujeres ejecutivas logran ingresos de entre 10 y 50 millones de dólares en la facturación de las compañías para las que laboran, 26% de 50 millones a más.

En cuanto a los cargos ocupados, 44% de mujeres son gerentes, 30% son jefas y 19% se encuentran en la alta dirección. Para el 54% de las mujeres, el tema de balance de vida es de gran interés.

Precisar con “puntos y comas” el perfil de la mujer ejecutiva es complicado. Sin embargo, queda más que claro que la mujer ahora es más asertiva, directa y en algunos puntos “agresiva” porque usualmente compite en posiciones que los hombres ya tiene. Cada mujer tiene su perfil, su personalidad y dependerá de dónde viene, cómo es y cómo aplica esto a su contexto laboral para imprimir su estilo como ejecutiva.

Para Diana Rake, definir el perfil de la ejecutiva peruana significaría encasillar a la mujer. “Es como decir que hay un perfil de la mujer peruana en general, hay tantas diferencias, sería como estereotipar y no creo que sea conveniente porque casualmente estereotipar es lo que ha hecho siempre que no haya diversidad y que no salgan cosas diferentes. Creo que ahora gracias a la globalización y a que mujeres han estudiado afuera y han regresado al país, ellas pueden imprimir a su trabajo un sello internacional”.

“TECHO DE CRISTAL”

El equilibrio entre el trabajo y el ser madre y esposa es uno de los mayores desafíos de la mujer. El famoso “techo de cristal” (barrera invisible que se encuentran las mujeres en un momento determinado en su desarrollo profesional, de modo que una vez llegado a este punto muy pocas traspasan dicha barrera, estancando la mayoría su carrera profesional) no tiene que convertirse en un impedimento.

Para Patricia Cánepa, si una ejecutiva es buena y trabaja en una empresa que promueve la cultura de desarrollo puede llegar a la cima sin ningún problema. “Hay muchos casos de mujeres que han alcanzado las posiciones más altas”, sostiene la directora de Marketing de DBM Perú.

Según la teoría del caleidoscopio, cuando una mujer inicia su carrera se encuentra en la etapa de desafíos, cuando ingresa a la parte intermedia de su carrera se halla en la etapa de balance de vida y, finalmente, cuando llega a lo más alto se preocupa de que su carrera tenga sentido y sea auténtico.

De acuerdo a un estudio de Accenture, para las nuevas generaciones de ejecutivas el tema de balance de vida es preocupante y el 12% de las mujeres ven al matrimonio como uno de los principales obstáculos para el desarrollo de sus carreras, mientras que el 20% a las políticas de maternidad.

Si una empresa no da facilidades a la futura madre o le da un esquema de trabajo de tiempo parcial para manejar proyectos es difícil que la ejecutiva permanezca en su empleo, lo que significa un importante drenaje de talento.

La universidad de Harvard reveló que por distintas razones, el 37% de mujeres altamente calificadas dejan su posición por algún período de tiempo, a diferencia del 25% de los hombres. Del 37% de mujeres, el 49% se retiró por la maternidad, mientras que los ejecutivos se retiraron para estudiar una maestría o iniciar un negocio propio.

Mujeres brillantes deciden tomarse un tiempo para criar a sus hijos o “tomarse un break” por su balance de vida y abandonan el mercado laboral. Las propias Diana Rake y Patricia Cánepa lo hicieron, pero ¿hasta qué punto es factible? Mientras menor sea el tiempo de reenganche entre el último trabajo y uno nuevo es mejor. En ese lapso de retiro, lo ideal es estudiar algún curso o actualizarse constantemente por uno mismo. Laboralmente, Las mujeres tardan menos en recolocarse que los hombres.

No hay que tener una bola de cristal o ser adivino para afirmar de manera enfática que el futuro de la mujer ejecutiva en el Perú es muy optimista. A través de los resultados, logros y contribuciones que cada mujer consiga, la oferta de empleabilidad femenina se incrementará.

La ejecutiva debe estar cada vez está más actualizada, globalizada, dominar uno o dos idiomas y utilizar hábilmente la informática. Cifras de DBM Perú confirman que el 30% de las mujeres hablan perfectamente inglés, mientras que los hombres alcanzan el 24%. La brecha informática arroja resultados opuestos, el 51% de los ejecutivos conocen de cómputo a diferencia del 27% de las ejecutivas.

Este reportaje reveló la fotografía y realidad de la ejecutiva en el Perú. Sin embargo, más allá de géneros y diferencias, una persona (sea hombre o mujer) no puede desconectarse del mundo y debe esforzarse para ser empleable, dominar dos idiomas, la informática, hacer cursos de actualización y especialización y permanecer visibles, solo así logrará el éxito profesional.

 

Ficha de entrevistadas:
* Diana Rake.
  • Cargo: Gerente General de Downing Teal Perú y presidenta de Waaime (Asociación Femenina Auxiliar al Instituto Americano de Ingenieros de Minas, Metalurgia y Petróleo)
  • Estudios: Administración de Empresas en Old Dominion University (Virginia).
* Patricia Cánepa Cori.
  • Cargo: Directora de Marketing de DBM Perú y directora de Owit.
  • Estudios: Cursó un programa de alta dirección en la Universidad de Piura, Thunderbird School of Global Management, Pitzer College y American University de Roma.

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